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El juguete no es un premio

Publicado : 12/02/2025 16:07:42
Categorías : Elementos de juego , Sobre Jugaia

En España (y suponemos que en vuestra casa ocurre lo mismo), asociamos el regalo de juguetes con un premio por buen comportamiento o con fechas señaladas como Reyes Magos, cumpleaños o la visita del Ratoncito Pérez. ¡Y sí! Recibir un juguete en estas ocasiones es terriblemente emocionante para los niños (y para madres y padres), pero deja de lado un aspecto fundamental: el juguete no tiene que ser un premio, sino una herramienta esencial para el desarrollo.

Más que un capricho, una necesidad

Imaginemos por un momento que solo nos permitieran leer libros cuando "nos hemos portado bien" o que solo tuviéramos acceso a la música en Navidad. Suena ridículo, ¿verdad? Pues algo similar ocurre cuando limitamos el acceso de los niños a los juguetes bajo la etiqueta de "recompensa". El juego no es un lujo ni un extra; es la forma natural en la que los niños exploran el mundo, desarrollan habilidades cognitivas, emocionales y sociales, y construyen su identidad.

Según diversos estudios, los niños españoles reciben una media de 6 a 8 juguetes nuevos al año, principalmente en fechas especiales. Las motivaciones más comunes para regalar un juguete son:

  1. Cumpleaños y fiestas navideñas (Reyes Magos o Papá Noel).
  2. Premio por buen comportamiento o logros académicos.
  3. Compensación por ausencia de los padres o situaciones emocionales.
  4. Capricho espontáneo (menos frecuente).

Pero este enfoque puede transmitir un mensaje equivocado: que el juego es algo que se "gana" en lugar de ser un derecho inherente a la infancia. ¡Houston! ¡Tenemos un graaaaaan problema!

¿Ocurre lo mismo en otros países?

Decíamos al principio que esta manera de “regalar juguetes” es muy española, pero ¿qué ocurre en otros países? Le hemos preguntado a ChatGPT y nos ha dicho que, básicamente, lo mismo: en casi todos los rincones del mundo se regalan juguetes en fechas señaladas o como premio. A veces, se enfatiza qué se regala (como en EE. UU.), y otras veces, cómo se regala (como en Japón, donde la liturgia del regalo es importante).

Hay, sin embargo, una notable excepción: en países como Suecia, Noruega y Dinamarca se enfatiza el juego libre y no estructurado como una parte esencial del desarrollo infantil. Los juguetes se consideran herramientas fundamentales para el aprendizaje y el crecimiento, y no necesariamente se reservan para ocasiones especiales o como recompensas. La educación en estos países suele centrarse en el desarrollo integral del niño, promoviendo la creatividad y la exploración a través del juego.

Ahí lo dejamos. No se trata de volverse suecos (¡esto no es Suecia!), pero a veces incorporar una mirada nueva no viene mal.

¿En qué nos fijamos los padres? Falta un motivo importante

Cuando los padres eligimos un juguete, solemos mirar varios factores:

  • Que sea educativo: Ojito con esto. Lo comentamos más abajo.
  • Que entretenga durante mucho tiempo: "Que se entretenga solo un rato, por favor".
  • Que esté de moda: "Si todos los niños lo tienen, no quiero que el mío se quede fuera".
  • Precio y calidad: "Que dure más que un suspiro".

Si bien estos criterios son comprensibles (¡claro que sï!), deberíamos ir un paso más allá y preguntarnos: ¿Este juguete es lo que necesita(/pide para su momento actual? No se trata solo de pasar el rato, sino de entender en qué momento se encuentra nuestra hija/hijo/sobrina/nieta... y darle algo que encaje con ese momento.

Y ahora comentamos lo de los “juguetes educativos”. Mucho cuidado. Ocurre como con los productos “light”: muchos fabricantes usan esta etiqueta alegremente como anzuelo de compra. Hemos visto centenares de juguetes catalogados como “educativos” que, en realidad, van en contra de las necesidades de desarrollo de la niña o el niño.

Ahí va un ejemplo: un buen juguete no necesita luces intermitentes ni sonidos estridentes y, mucho menos, en las etapas más tempranas, es decir, cuando son bebés.

Replanteando el rol del juguete

Entonces, ¿qué podemos hacer para cambiar esta percepción?

  1. Normalizar el acceso al juego: No hace falta una ocasión especial para introducir un nuevo juguete en la vida de un niño. Si detectamos que necesita explorar nuevas habilidades, un juguete adecuado puede ser el mejor recurso.
  2. Valorar la calidad sobre la cantidad: Mejor pocos juguetes bien elegidos que una montonera de plástico que acaba olvidada. La idea es que cada uno aporte algo al desarrollo del niño.
  3. Romper con la idea del "premio": Cambiar frases como "Si te portas bien, te compraré un juguete" (¡¡¡¡prohibida!!!!) por "Vamos a buscar un juego nuevo para que explores cosas diferentes". Y lanzamos también un debate que puede ser acalorado: ¿tienen que traer los Reyes Magos juguetes solo si se portan bien? Por aquí pensamos que no.

En resumen

El juguete no es un trofeo que se gana por comportarse de cierta manera. Es un puente hacia el descubrimiento, la creatividad y el crecimiento personal. Repensar cómo y por qué regalamos juguetes puede marcar una gran diferencia en cómo los niños entienden el juego y su propio desarrollo. Así que, la próxima vez que estés a punto de decir "te has ganado un juguete", piensa que, en realidad, el juego es un derecho, no un premio.

 

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